Mes: agosto 2017

Sueño con espejos.

“Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos”

Los espejos: Jorge Luis Borges

Mi llegada al hotel marcaba el fin de tantos meses de contratiempos y esperas. El fin del largo viaje el comienzo de mis días de descanso.

Sé que estoy dentro de mi habitación pero no logro distinguir nada, no es oscuridad, un plano de color canela ocupa todo mi campo de visión, miro alrededor pero me rodea un vacío monocromo. Respiro hondo y trato de relajarme. Espero con ansiedad, muy lentamente del color canela comienzan a formarse objetos en tres dimensiones, una silla de estilo antiguo se empieza a dibujar frente a mi, pero esa silla no es de ahí, pertenece a otra ciudad que visité hace dos años. Siempre en el mismo tono canela descubro una cama que surgió de la nada en medio del cuarto. No hay ventanas, no hay cuadros, tendría que sentirme feliz por estar de vacaciones pero el lugar tan despojado me produce una sensación de encierro y de incomodidad.

Como siempre viajo solo no me preocupo en cerrar la puerta cuando entro al baño. Sin embargo noto con sorpresa que una persona con grandes pasos camina por el cuarto. Cuando descubre mi presencia me hace señas obscenas para decirme que esa es su habitación, veo que fuma pero su cigarro no deja volutas, ahora un humo celeste cubre todo, apenas se puede ver el techo color canela. Estoy muy enojado y mi primer impulso es ir a golpearlo, pero me contengo. Mejor ir a a quejarme con algún responsable del hotel, me molesta compartir la habitación con alguien que fuma, pero cuando intento salir me cruzo en la puerta con el conserje, él me empuja hacia adentro temiendo que haga un escándalo.

Ahora el conserje discute con el intruso un tema de dinero. Como los dos ignoran mi presencia, camino y descubro que la habitación tiene otra sala, veo un espejo enorme apoyado sobre una mesa pequeña, supongo que es del intruso. Temiendo que se caiga de la mesa me paro delante del espejo pero contemplo con horror que este no me refleja, sólo veo el techo canela. Me preocupo por mi equipaje, por la computadora. me laten las sienes, pierdo nuevamente la visión y los objetos se vuelven a sumergir en el color canela….

Mi angustia es tal que me despierto agitado. De nuevo estoy en mi país y en mi habitación, me lleva varios minutos reponerme del sueño tan vívido. No me puedo quitar la sensación que el intruso me acompaño en el sueño y ahora camina por la casa. Trato de develar si no verme reflejado en el espejo posee algún significado en el misterioso mundo de los sueños.

Me pregunto que significan los espejos en los sueños.

La casa del mañana: V: Final

La casa del mañana

Finalmente llegamos a la época de las pantallas. Todo tiene una pantalla plana, es inteligente y está interconectado.  Los que en la antigüedad se reunían para ver “La familia Ingalls” hoy están reunidos junto a sus hijos y a sus nietos, pero cada uno pendientes de lo que pasa en su teléfono, tablet o lo que sea. Imposible mantener una conversación que no sea interrumpida por un ring, o el silbido que emiten los mensajes. Con todos esos sonidos se podría componer una sinfonía al estilo de John Cage.

Así todas las mañanas invaden nuestras vidas un aluvión de mails y notificaciones de redes sociales. Facebook nos recuerda los cumpleaños de conocidos y de desconocidos que se sumaron a nuestros contactos. Por Whatsapp, perritos con actitud bondadosa nos dan los buenos días y rojos corazones nos bendicen para comenzar bien la jornada. Por las redes podés mirar el informe del clima, hacer compras de todo tipo, pedir una pizza o alquilar un automóvil.

Los automóviles no vuelan como en la serie “Los supersónicos” pero estacionan solitos, y muy pronto no van a precisar chofer, asombroso. Mi auto como es “vintage” y como se opone al progreso, es de lo que hay que empujarlos para que arranque.

Quedamos atrapados en las redes sociales, y me incluyo, porque a mi que me resultaban una tremenda pérdida de tiempo, ahora no puedo pasar ni medio día sin controlar mi cuenta de twitter. Un torrente de mensajes opinando a favor o en contra de cualquier tema, del gobierno o de la economía sea del país que fuere. O las interminables disputas por el ex-romance de una ex-modelo con un ex-futbolista.

Un aleph (*) al alcance del dedo, en cuestión de minutos nos enteramos del atentado terrorista del otro lado del planeta, vemos fotos de gente feliz veraneando. Somos testigos de la represión de los regímenes dictatoriales, y del drama de los inmigrantes que arriesgan sus vidas en el Mediterráneo en busca de un futuro mejor.

La era de las pantallas trajo de la mano a la era de las aplicaciones, las nueva estrellas de la tecnología. Hay aplicaciones de todo tipo y para lo que se te ocurra. En mi último viaje, descargué una aplicación que GPS mediante te dice todo lo que hay a tu alrededor, farmacias, galerías de arte, museos etc. Para ir de un lado a otro consultaba a esa extraña pitonisa que guiaba mi camino con un hilo de Ariadna de círculos azules, a los cuales seguía con no poca desconfianza. Debo confesar que tan mal no me fue porque acá estoy de vuelta.

De a poco nuestro vocabulario se tecnificó (si la palabra no existe me disculpo) Android, Wi Fi, GPS, touchscreen, streaming, router. Y todo eso en muy pocos años. Como un torbellino de nuevas palabras y dispositivos que no sabemos hasta donde va a llegar.

Hace unos días fui a visitar al más pequeño de la familia, quien a sus dos años y pico ya tiene su notebook y con su dedito puede desbloquear el teléfono para jugar algún juegito. Los padres del niño que siempre me ponen al tanto de la tecnología, esta vez me explicaron como mi tablet y la televisión inteligente se pueden sincronizar para ver mi cuenta de Youtube por la tele.

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El  niño jugaba ajeno a mi entusiasmo de jugar a ver videos. Y recordé las palabras de  KHALIL GIBRAN  en su poema sobre los hijos:

“Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas, Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños…”

Comprendí que habitaba en esa casa del mañana. Para el niño todo le parecerá natural, porque es su realidad, pero para mi todo es un mundo mágico. Yo soy el que mira asombrado todos estos adelantos con ojos de niño, a lo mejor porque no perdí la capacidad asombro. Hice un repaso de toda mi vida y me sentí feliz de vivir en esta época. Le doy gracias a Dios de haberme permitido asistir a todos estos cambios, y como diría Garcia Marquez de “Vivir para contarla” porque me regaló la dicha de conocer la casa del mañana. De la tele en blanco y negro con cinco canales, a ver imágenes de marte o de un satélite en directo. De cuando escribía a máquina, y de mi primera PC.  Fue cuando se me ocurrió escribir esta reseña de cosas que marcaron mi existencia, primero iban a ser dos palabras y miren en que terminó.

PD: Cuando era niño, soñaba con tener un millón de libros, de hecho compré muchos a lo largo de mi vida ( y no compró más porque me van a echar de mi casa)  Ahora existen sitios de internet donde puedes bajar libros gratis en formato EPUB. Pero nunca me pude acostumbrar a leer mucho porque me produce un sueño mortal. Y no cambio por nada del mundo el tener en la mano el libro físico, sentir su peso, y sobretodo abrirlo para oler sus páginas.

(*) Tramo de El Aleph de Jorge Luis Borges

” El diámetro del Aleph sería de dos o tres
centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo
claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi
el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en
el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi
interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos
los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler
las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en
Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi
convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en
Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo,
vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde
antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera
versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de
cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen
cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y
el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color
de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de
Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi
caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la
delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando
tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las
sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres,
émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la
tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo
temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a
Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz
de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi
oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el
Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el
Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo
y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo
nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el
inconcebible universo…”

El viaje continúa, pero yo me bajo en esta estación.

LE DOY GRACIAS A DIOS Y GRACIAS A UDS POR LEERME

FIN

La casa del mañana. I: Prehistoria

La casa del mañana II: Edad antigua

La casa del mañana III: Medioevo

La casa del mañana IV: Tiempos modernos

La casa del mañana IV: Tiempos modernos

La casa del mañana III: Medioevo

Tiempos modernos

 

Y cuando logré dominar el DOS y el QUATTRO-PRO ocurrió una hecatombe llamada WINDOWS. Ahora, no sólo precisaba una computadora más rápida y con mouse, sino que todos los programas eran nuevos. La planilla de cálculo paso a ser EXCEL y volver a aprender todo desde el comienzo. Los procesadores se llamaban PENTIUM y los monitores eran a color, y el engendro maléfico de la impresora también podían imprimir a color.

Los primeros teléfonos móviles familiarmente llamados ladrillos, eran muy grandes y pesados, no podías llevarlos en el bolsillo ya que corrías el riesgo de terminar con los pantalones por la rodilla.

Comenzada la era de internet, en el principio fue el mail…. pero para tener internet había que tener una conexión telefónica, lenta, mala y carísima.

De ahora en más, todo comienza a cambiar a una velocidad vertiginosa, cuando sale un invento, a los pocos meses queda obsoleto porque salió algo nuevo.

A los discos de la prehistoria y los cassetes de la antigüedad les apareció un nuevo sucesor: el CD-ROM. Este disco tiene una sola cara y una asombrosa capacidad de almacenamiento, algunos eran grabables. pero como es un disco al fin, se raya igual que su tatarabuelo el Longplay.  Aparecieron enciclopedias y atlas en CD-ROM y comenzaba una disputa, imaginaria o no, contra los libros de papel.

La televisión al transmitir por cable iban sumando canales, incluso de otros países. También comenzó la televisión satelital, en este caso la antena era parabólica y no el ramillete de palitos de su antecesora.

Los teléfonos celulares, se hicieron más pequeños, ya se pueden guardar en el bolsillo sin temor al ridículo. Tenían reloj y alarma, un gran paso para la humanidad porque a partir de ese momento mucha gente dejó de usar reloj pulsera. Pero lo más notable es la aparición de los SMS, todo una revolución.

Edad contemporánea

A medida que la conexión a internet se volvió más rápida y masiva, comenzaron a salir los dispositivos portátiles, una novedad llamada notebook.

Para esta altura de los acontecimientos, se recibían mensajes de texto por el celular, y el correo por la notebook. Gracias a la revolución de internet, cada día se podía acceder a mayor información. Buscar en youtube la parte de la letra de una vieja canción que nunca terminamos de entender. Bajar miles de libros, todo lo bueno que puede resultar y también, como diría Antonio Machado “El vicio al alcance de la mano”.

Recuerdo un viaje hace diez años a la tierra de mis abuelos, lo primero que buscaba al llegar a cada lugar era la oficina de turismo para conseguir un mapa (en papel) de la ciudad.  En un viaje más reciente, GOGGLE MAPS mediante, ya sabía como eran los lugares que iba a visitar, y como llegar a ellos.

Los teléfonos se hicieron cada vez más sofisticados, tanto que les llaman SMARPHONES, sacan fotos, tienen conexión a internet, redes sociales, jueguitos, y también conservan el reloj y la alarma.                                                                                                                                   Y la frutilla del postre: las tablets, que son como un SMARTPHONE….pero…..ehhh no lo son porque……..si alguno me explica la diferencia.

El DVD reemplazó al CD-ROM y luego como no había más espacio físico adonde poner los discos vino el pen-drive.  Está claro que con cada cambio de disco había que cambiar (comprar) un dispositivo nuevo.

Continuará…..