Mes: octubre 2014

El adiós….

 

 

 

 

 

“Cambiaste de tiempo y de amor, y de música y de ideas.

Cambiaste de sexo y de Dios, de color y de fronteras.

Pero en sí, nada más cambiaras,

Y un sensual abandono vendrá….y el fin…….”

Viernes 3 A.M Serú Girán

 

No era viejo, tenía un buen pasar económico y hasta se podría decir que le fue bien en todos sus emprendimientos. Pero muy de a poco todo aquella adrenalina que le generaban sus actividades fueron perdiendo su gracia. Sólo la lectura y algún que otro viaje lo salvaban de la monotonía. Los días se le fueron volviendo anodinos.

No es que sus amigos y familiares se fueron alejando de él, todo lo contrario, él mismo se fue recluyendo en sí mismo, cada vez más.

Entonces decidió que ya era tiempo de dejar su lugar en el mundo. Personas muy importantes en su existencia habían atravesado el umbral de la vida. A lo mejor lo estaban esperando. Sentía que estaba usurpando un espacio que le correspondía a alguien y ese alguien lo reemplazará sin inconvenientes, ya se sabe, nadie es imprescindible.

Esa misma tarde, terminó sus tareas pendientes. Quería dejarle todo ordenado a quien lo sucediera, ya bastantes cosas habían sucedido como para dejar un mal recuerdo. Como último acto de despedida, escribió en su blog una tonta historia en forma de testimonio de lo que sentía en ese momento.

Se preparó un whisky, nunca tomó whisky pero a esta altura de las circunstancias, todo daba lo mismo. Se acostó en su sillón preferido, desde donde miraba los partidos de futbol y cerró los ojos. Una claridad cálida comenzó a envolverlo, una sensación de paz se apoderó de su alma, ya el cuerpo no le pesaba, se levanto y comenzó a caminar hacia la luz.

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¿Por qué sana la literatura?

¿Por qué sana la literatura?

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Casi desde el origen, una de las funciones de la palabra ha sido la curación. Los mantras, las oraciones del catolicismo, el psicoanálisis e incluso la cantinela con que la madre o el padre acompañan la caricia que dan al hijo que tropezó y se golpeó, son ejemplos claros de buscar el alivio por medio de la palabra.

Quizá por eso, y porque la materia prima de expresión de la literatura es el lenguaje, en esta aún es posible encontrar trazas de esa cualidad. A veces, inesperadamente, nos damos cuenta de que un libro nos consuela en medio de la tristeza, o ante cierta frustración recordamos de pronto unos versos leídos hace tiempo y que nos hacen entender de otra manera el conflicto que vivimos. Una anécdota asegura que Julio Cortázar se curó de una tos después de escribir “Carta a una señorita en París”, cuento en el que…

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