Viaje virtual

Viaje virtual

Siguiendo mi terrible costumbre de comprar colecciones de libros de autores, ahora se cruzó en mi destino Paul Auster.

A pesar de la opinión negativa de alguien que lo había leído en inglés y que me resumió su parecer con un gesto de aburrimiento, comencé por “La invención de la soledad”porque me gustó mucho el título del libro. En la primer página el autor recibe un llamado telefónico un domingo a las ocho de la mañana. Auster y yo nos imaginamos que se trataba de una mala noticia. En efecto, le avisan que el padre había fallecido repentinamente. Y repentinamente dejé de leerlo en la página dos.

Fui a lo más seguro, “Trilogía de Nueva York”. Esta vez del padre no decía nada, pero al personaje de “Ciudad de cristal”en un accidente habían muerto su mujer y un hijo. Y pude comprobar que en otro libro el protagonista, que también es escritor, queda viudo y mueren sus dos hijos en un accidente de aviación. Supongo que utiliza ese recurso para darle una identidad y un carácter al personaje. De todas maneras me gustó la manera en que Auster va desarrollando la historia de una manera atrapante que no te podés despegar del libro. Volviendo a mi fuente que anglófona que no le gusta como escribe me surge una duda, O Auster es muy aburrido escribiendo en inglés o es muy talentoso su traductor al español.

En un pasaje de “Ciudad de cristal” un escritor que se vuelve detective camina a pie por Nueva York. Auster hace una descripción tan precisa del recorrido, que me puse a seguirlo a través del GOOGLE MAPS. Junto al escritor-detective salimos desde Central Park South, caminamos hacia la estación Grand Central; y luego llegamos hasta el cruce de Brodway con la quinta avenida para admirar el edificio Flatirón. Pasamos bajo un arco en Washington Square, y muchos renglones después nos detuvimos a descansar cerca del edificio de las Naciones Unidas.

No conozco Nueva York, y es un sueño que tal vez no se me cumpla. Pero si algún día llegase a visitarla, haría lo mismo, recorrerla a pie. Caminar por sus parques y perderme en sus calles, como pude hacer con las pocas ciudades que conocí.

Por de pronto gracias a internet, pude realizar este viaje virtual. Tal vez en alguna de mis próximas reencarnaciones sea piloto de avión y pueda conocer Nueva York y tantos otros lugares. Y en otra vida hasta haga un blog con los viajes que realicé, y hasta logre escribir bien…….Esto último, seguramente me va a llevar bastante tiempo mas que un par de reencarnaciones…..

Universos paralelos.(El león que no quería volver al zoológico)

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Leía recostado en mi cama, De la pila de libros que invade mi cuarto había elegido uno al azar. Uno de esos libros que forman parte de una colección, pero al no ser de los más conocidos del autor algunos títulos van quedando relegados. Comencé a leerlo sin mucho entusiasmo para saber de que se trataba, hasta que me venciera el sueño.

A las pocas páginas mi mente empieza a volar. Me quede atascado en la palabra león, ahora me encontraba en el asiento 7D de un AIRBUS A320. Mientras el autor del libro elaboraba un magistral análisis lingüístico sobre una frase relacionada con un león que debe volver al zoológico, el avión se mueve tranquilo por las pistas de Ezeiza a la espera de las órdenes de la torre de control; mientras por la ventanilla veo pasar el verde entorno, nos acercamos con paso cansino hacia la ubicación en la cabecera de la pista.

Volví a sentir el peso del libro en la mano pero me dejé llevar hacia el universo paralelo del avión. Nos pidieron apagar todos los dispositivos electrónicos y abrocharnos los cinturones de seguridad. Las azafatas, sin importarles la suerte del león del libro irrumpieron en mi mente, y con una estudiada coreografía nos iban señalando las salidas de emergencia y la ubicación de los chalecos salvavidas.

Finalmente giramos en U y el avión se detuvo.

Se escucharon las últimas instrucciones, listos para despegar. Las turbinas rugieron a máxima potencia, podía sentir la vibración en todo el cuerpo y el impulso hacia adelante. Instintivamente apreté el libro contra mi pecho. Ahora era todo traqueteo y vibración: Avanzábamos en una loca carrera…

Todo cesó en un instante, una sensación de vacío en el estómago y de paz en el corazón. Mientras el suelo se alejaba de nosotros la ventanilla se llenaba de cielo ¡estaba viajando!  Respiré hondo, nuevamente sentí el libro en mis manos. Un dedo marcaba una hoja. Volví a retomar la página; en el texto el autor seguía tratando obstinadamente de analizar con algún sentido la frase referida al león. Mi asiento 7A retomó su aspecto de cama un tanto desordenada.

Cerré el libro, acomodé las almohadas, tal vez si me dormía pronto podría soñar con la continuación de mi viaje….o saber si el león finalmente volvió al zoológico.

 

 

 

 

Shadows in Infrared

Charles Mühle Fine Art

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Shadows on the north side
of the San Francisco de Asis
mission church in
Ranchos de Taos New Mexico

Built 200 years ago of adobe mud
and timbers.
Painted four times by Georgia OKeeffe
and photographed by Ansel Adams.

The surface is re-muded each year by the parishioners.

The image was captured in Nikon RAW,
processed with the World-Class RAW converter
then post processed into
Konica 750nm IR film stock
with a W-25 Red filter.

Available here
in many forms
for purchase

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Orígenes.

Este nueve de julio se cumplieron los doscientos años de la independencia  de la República Argentina. Entre las celebraciones, se realizó una muy importante frente al Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires.

Se representaban con música y hechos alusivos, distintos pasajes de la historia de esos doscientos años, pero uno en particular me conmovió. Se veía en una proyección gigante sobre el escenario, la llegada de un barco con inmigrantes. Y como en mi caso, gran parte de la población argentina somos hijos o nietos de inmigrantes.

Un viejo chiste cuenta que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos descendemos de los barcos.

Por supuesto en la escena se representaba a distintos grupos de personas, caracterizados con atuendos tìpicos de España, Italia, Rusia, Polonia etc.

Asì tantos argentinos somos una especie de mosaico de apellidos. En mi caso: abuelos paternos españoles, un abuelo materno italiano, y más atrás vascos mezclados con criollos y hasta un antepasado irlandés del que nunca supimos bien como se escribía el apellido.

Todos llegaban con una valija cargada de sueños y dos manos como poderosas herramientas. En un país donde estaba todo por hacer, con esfuezo sembraron el camino, Trabajaron duro ya no para cumplir sus sueños, sino para dejar a sus hijos una casa, un título universitario, una profesión. Casi sin pensarlo nos dejaron una nación.

Nos dejaron su legado de tradiciones, sus comidas sus danzas y sus canciones. Pero muchos, como mis abuelos no pudieron volver jamás a su tierra, la muerte los sorprendió lejos de sus orígenes.

Muchos años después también vinieron inmigrantes de países vecinos. Pero luchas internas, gobiernos dictatoriales y gravísimas crisis económicas terminaron devolviendo a muchos de esos nietos a la tierra de sus mayores.

A lo mejor de ahí viene nuestro carácter ciclotímico, a veces nostálgico como el tango, o alegres como una polca..

Vaya mi humilde y poco inspirado homenaje a todos ellos. A los “gallegos”,”vascos” “tanos”, “rusos”, “polacos” y “turcos” a todos ellos, por estos doscientos años le digo:

¡GRACIAS!