Tanaga

byluis7

u mirada siniestra

de corazón hambriento

el alma te secuestra

consumiendo tu aliento.

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Inspiración cero

Aquí estoy de nuevo ante la hoja…perdón la pantalla en blanco.

Siempre es un dilema encontrarse ante esta situación, podría escribir un bonito poema, pero para ser sincero no soy poeta y precisaría de una musa inspiradora, un poema dedicado al amor, a la patria, o al amor a la patria, o  en…algo que precisamente no se me ocurre, y aún así escribiendo poemas soy bastante malo.

Entonces mejor una anécdota graciosa, si una muy graciosa. Pero la verdad ahora no me acuerdo de ninguna anécdota decente y es que tampoco tengo muchas para contar ni alegres ni tristes ni…

Voy a inventar una historia con pocos personajes, y a través de la psicología de los mismos crear una trama que atrape al lector y los llene de asombro. Ah si, y un final con un mensaje muy profundo que inspire a la reflexión.  Una podría ser la historia de un hombre que de tanto leer libros de caballería un día enloquece y sale a “desfacer entuertos” acompañado de un escudero gordo. Si, si, esa es una idea bastante original. O la historia de un príncipe de Dinamarca, a quien el fantasma de su padre le pide que vengue su muerte. Debe ser muy difícil intentar algo así, y hay que pensar mucho y quien sabe cuanto tiempo me llevaría.

Tenía unas ganas locas de escribir pero me parece que no es lo mio. Como la hora del futbol ya se pasó, me voy a fijar si en el cable si dan alguna peli como la gente.

Buenas noches, sigan con lo que estaban haciendo…

Tilín

La tarde se va apagando y Tilín se estira para llegar al picaporte, sale al patio y mira al cielo, gira veloz tratando siempre de mantener la estabilidad y se dirige con seguridad hacia su objetivo, la maceta con tréboles.

Cuando se sienta muy cerca de la maceta quedan casi de la misma altura, algo mágico lo llevó hasta ahí, tal vez el trébol lo hubiese llamado. Un diálogo secreto se establece entre los dos. Tilín le balbucea algo, le habla, le cuenta una historia. El trébol pareciera escucharlo con atención. Moviendo su manito como en un baile flamenco, marca el compás del críptico mensaje a media lengua.

Pero la conversación termina abruptamente. Se levanta y a la mayor velocidad que le dan sus piecitos entra en la casa, pero antes mira preocupado para arriba, nada. Juega con sus autitos y sale nuevamente, y ahora si, la figura de la luna se recorta en las últimas luces de la tarde que iluminan la sonrisa de Tilín. Empieza a estirarse todo lo que puede y con la punta del dedo toca la luna, está feliz. Corre al lado de los tréboles y abriendo la mano le regala un poco de luz que le robo a la luna.

Está oscureciendo y su madre vigila paciente el final de la rutina. Lo levanta y se abrazan. Recibe una sonrisa y la hojita suelta que le regaló el trebol. Tilín ríe con esa risa contagiosa de los niños.

 

 

 

Tratado sobre los celos. (Alex Walls)

Hace poco leí algo sobre los celos y tuve intenciones de escribir algo pero no sabía bien que enfoque darle. En principio no es un tema para tomar a la ligera, me llaman la atención casos dramáticos como el de Antonietta Portolano la esposa de Luigi Pirandello quien a raíz de sus celos enfermizos, fue internada en una clínica psiquiátrica por el resto de su vida.

No sé si se puede encuadrar como celos los que sintió Salieri por Mozart, o si existen celos entre Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, sería un tema más cercano a la rivalidad. Por lo tanto preferí darle un toque menos solemne y para no meterme en líos hablaré solamente de los celos en los hombres porque:

“El hombre es celoso si ama, la mujer también, aunque no ame.”                                                                               Immanuel Kant

Entonces niñas, ante la duda se la agarran con Kant porque la frase no es mía.

Para ahondar en el tema de los celos masculinos recurro a mi guía espiritual el famosísimo pensador Alex Walls quien en su no menos famoso tratado sobre los celos, basados en la tortuosa relación con su amada Segismunda escribía lo siguiente:

Tratado sobre los celos:

 Sus distintos grados de acuerdo a la escala Mercali de los celos:

“En una primer etapa que podríamos llamar de enamoramiento es muy difícil que los celos no se apoderen de uno. Oh mi dulce Segismunda, estoy celoso del sol que se posa en tus mejillas de la brisa que acaricia tu cabello, y del suelo que sostienen tus pasos de gacela……ejem ejem….perdón me dejé llevar por un arrebol de romanticismo..”

“Digamos que pasada esa etapa, se aceptarían distintos grados de celos porque como dijo un filósofo:

  • “La dosis hace al veneno”  Paracelso

Ahora no va a faltar quien diga que Paracelso era médico y no era filósofo.”

1: Grado bajo de celos.

“Supongamos por un momento que mi bella Segismunda estuviera o estuviese enamorada de Brad Pitt. No sé si lo ubican pero se trata de un joven actor, alto, rubio, elegante y con muchísimo dinero. Si bien me encuentro en las antípodas de Brad Pitt tanto en el aspecto físico como en el financiero, la posibilidad que el bueno de Brad Pitt se cruce en la plaza del barrio con mi amada Segismunda es nulo, Por lo tanto en este caso se aplicaría un nivel de celos bajo.”

2: Grado medio de celos.

“Tomemos el ejemplo del punto uno pero esta vez el objeto de admiración de mi amada Segismunda sea un artista o un cantante al cual puede ir a verlo al teatro, es más, hasta podría arrojarle durante un recital algún objeto íntimo como una cartita, un pañuelo o su ropa interior (que descaro) Esto ya es más grave y constituye un grado de celos medio.”

3: Grado de celos alto a infinito.

“En este punto, vamos a suponer que mi bella Segismunda tiene algún grado de simpatía con el carnicero del barrio y ahora que me doy cuenta va a la carnicería dos veces por día y con ese degenerado se queda conversando quien sabe de que cosas.”

Como reaccionar ante cada situación:  

“En el caso de Brad Pitt, dejarla que siga suspirando ante los 2000 posters que pegó por toda la casa. En el caso del cantante lo más aconsejable sería acompañarla al teatro, y en caso que fuese sola comprobar que vuelva del teatro que toda la lencería puesta. Y con respecto al carnicero, ¡YA ME VA A ESCUCHAR CUANDO VUELVA DE LA CARNICERÍA!”

  • Porque una cosa es BRAD PITT y otra muy distinta el carnicero.

Así concluye su ensayo Alex Walls. En una biografía no autorizada dicen que se entregó a la bebida y al pase inglés cuando Segismunda finalmente se escapó con el carnicero.

 

Memoria autobiográfica.

“Sólo una cosa no hay, es el olvido.”

Everness, Jorge Luis Borges

Y si lo dice Jorge Luis Borges no vamos a entrar en discusiones. Yo le agregaría que los recuerdos permanecen en algún lugar recóndito de la mente aunque a veces no podamos (o no querramos) rememorarlos.

Por el contrario muchas veces me pasa que un estimulo cualquiera, una foto, una canción, un aroma….algo; pone en marcha los engranajes de un mecanismo de relojería que comienza a recorrer los laberintos escondidos de la mente desatando una concatenación de pensamientos. Como si neuronas que no se conocían, o que no se veían mucho hicieran sinapsis por algún mandato secreto y uno terminara recordando detalles triviales que parecían archivados o perdidos en la memoria. Como no creo que esté muy claro, mejor explicarlo con un hecho concreto.

A esta hora siempre me doy una vuelta por las redes sociales, sobretodo por twitter. Me informo, me distraigo y me entretengo mirando fotos o leyendo frases ingeniosas.

Hoy una foto en blanco y negro, que no tiene ninguna relación con lo voy a contar, me hizo recordar una muestra de fotografías que vi hace algunos años en el Museo de Bellas Artes de un país vecino. En principio la recuerdo porque eran fotos de gente mutilada y eso me causó una fuerte impresión. Pero la sucesión de pensamientos finaliza con la imagen de mis zapatillas, como se ven cuando uno esta parado y las ve desde arriba. Porque terminé casi reviviendo un momento incómodo mientras me desplazaba por la sala. Mis zapatillas producían una especie de chillido por el movimiento del pie contra el piso de parquet encerado. Ese ruido alteraba la calma solemne que se respiraba en la sala del museo y me sentía observado por el resto de las personas. Así rememoré ese episodio mínimo que parecía borrado de la mente.

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Tal vez la explicación se encuentre en el libro “Usar el cerebro” donde el Dr Facundo Manes habla de la memoria autobiográfica.

“Los hechos autobiográficos con fuerte carga emocional se recuerdan más detalladamente que los hechos rutinarios con baja implicancia emocional. ¿Acaso no conservamos el recuerdo de que estábamos haciendo el 11 de setiembre de 2001 por la mañana? y el día siguiente ¿también lo recordamos?”

 

PD: Ya que el post se trata de recuerdos y olvidos, luego de una semana de búsqueda intensa pude encontrar el libro del Dr Manes, porque no recordaba adonde lo había dejado.

Sueño con espejos.

“Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos”

Los espejos: Jorge Luis Borges

Mi llegada al hotel marcaba el fin de tantos meses de contratiempos y esperas. El fin del largo viaje el comienzo de mis días de descanso.

Sé que estoy dentro de mi habitación pero no logro distinguir nada, no es oscuridad, un plano de color canela ocupa todo mi campo de visión, miro alrededor pero me rodea un vacío monocromo. Respiro hondo y trato de relajarme. Espero con ansiedad, muy lentamente del color canela comienzan a formarse objetos en tres dimensiones, una silla de estilo antiguo se empieza a dibujar frente a mi, pero esa silla no es de ahí, pertenece a otra ciudad que visité hace dos años. Siempre en el mismo tono canela descubro una cama que surgió de la nada en medio del cuarto. No hay ventanas, no hay cuadros, tendría que sentirme feliz por estar de vacaciones pero el lugar tan despojado me produce una sensación de encierro y de incomodidad.

Como siempre viajo solo no me preocupo en cerrar la puerta cuando entro al baño. Sin embargo noto con sorpresa que una persona con grandes pasos camina por el cuarto. Cuando descubre mi presencia me hace señas obscenas para decirme que esa es su habitación, veo que fuma pero su cigarro no deja volutas, ahora un humo celeste cubre todo, apenas se puede ver el techo color canela. Estoy muy enojado y mi primer impulso es ir a golpearlo, pero me contengo. Mejor ir a a quejarme con algún responsable del hotel, me molesta compartir la habitación con alguien que fuma, pero cuando intento salir me cruzo en la puerta con el conserje, él me empuja hacia adentro temiendo que haga un escándalo.

Ahora el conserje discute con el intruso un tema de dinero. Como los dos ignoran mi presencia, camino y descubro que la habitación tiene otra sala, veo un espejo enorme apoyado sobre una mesa pequeña, supongo que es del intruso. Temiendo que se caiga de la mesa me paro delante del espejo pero contemplo con horror que este no me refleja, sólo veo el techo canela. Me preocupo por mi equipaje, por la computadora. me laten las sienes, pierdo nuevamente la visión y los objetos se vuelven a sumergir en el color canela….

Mi angustia es tal que me despierto agitado. De nuevo estoy en mi país y en mi habitación, me lleva varios minutos reponerme del sueño tan vívido. No me puedo quitar la sensación que el intruso me acompaño en el sueño y ahora camina por la casa. Trato de develar si no verme reflejado en el espejo posee algún significado en el misterioso mundo de los sueños.

Me pregunto que significan los espejos en los sueños.

La casa del mañana: V: Final

La casa del mañana

Finalmente llegamos a la época de las pantallas. Todo tiene una pantalla plana, es inteligente y está interconectado.  Los que en la antigüedad se reunían para ver “La familia Ingalls” hoy están reunidos junto a sus hijos y a sus nietos, pero cada uno pendientes de lo que pasa en su teléfono, tablet o lo que sea. Imposible mantener una conversación que no sea interrumpida por un ring, o el silbido que emiten los mensajes. Con todos esos sonidos se podría componer una sinfonía al estilo de John Cage.

Así todas las mañanas invaden nuestras vidas un aluvión de mails y notificaciones de redes sociales. Facebook nos recuerda los cumpleaños de conocidos y de desconocidos que se sumaron a nuestros contactos. Por Whatsapp, perritos con actitud bondadosa nos dan los buenos días y rojos corazones nos bendicen para comenzar bien la jornada. Por las redes podés mirar el informe del clima, hacer compras de todo tipo, pedir una pizza o alquilar un automóvil.

Los automóviles no vuelan como en la serie “Los supersónicos” pero estacionan solitos, y muy pronto no van a precisar chofer, asombroso. Mi auto como es “vintage” y como se opone al progreso, es de lo que hay que empujarlos para que arranque.

Quedamos atrapados en las redes sociales, y me incluyo, porque a mi que me resultaban una tremenda pérdida de tiempo, ahora no puedo pasar ni medio día sin controlar mi cuenta de twitter. Un torrente de mensajes opinando a favor o en contra de cualquier tema, del gobierno o de la economía sea del país que fuere. O las interminables disputas por el ex-romance de una ex-modelo con un ex-futbolista.

Un aleph (*) al alcance del dedo, en cuestión de minutos nos enteramos del atentado terrorista del otro lado del planeta, vemos fotos de gente feliz veraneando. Somos testigos de la represión de los regímenes dictatoriales, y del drama de los inmigrantes que arriesgan sus vidas en el Mediterráneo en busca de un futuro mejor.

La era de las pantallas trajo de la mano a la era de las aplicaciones, las nueva estrellas de la tecnología. Hay aplicaciones de todo tipo y para lo que se te ocurra. En mi último viaje, descargué una aplicación que GPS mediante te dice todo lo que hay a tu alrededor, farmacias, galerías de arte, museos etc. Para ir de un lado a otro consultaba a esa extraña pitonisa que guiaba mi camino con un hilo de Ariadna de círculos azules, a los cuales seguía con no poca desconfianza. Debo confesar que tan mal no me fue porque acá estoy de vuelta.

De a poco nuestro vocabulario se tecnificó (si la palabra no existe me disculpo) Android, Wi Fi, GPS, touchscreen, streaming, router. Y todo eso en muy pocos años. Como un torbellino de nuevas palabras y dispositivos que no sabemos hasta donde va a llegar.

Hace unos días fui a visitar al más pequeño de la familia, quien a sus dos años y pico ya tiene su notebook y con su dedito puede desbloquear el teléfono para jugar algún juegito. Los padres del niño que siempre me ponen al tanto de la tecnología, esta vez me explicaron como mi tablet y la televisión inteligente se pueden sincronizar para ver mi cuenta de Youtube por la tele.

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El  niño jugaba ajeno a mi entusiasmo de jugar a ver videos. Y recordé las palabras de  KHALIL GIBRAN  en su poema sobre los hijos:

“Puedes hospedar sus cuerpos, pero no sus almas, Porque ellas viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños…”

Comprendí que habitaba en esa casa del mañana. Para el niño todo le parecerá natural, porque es su realidad, pero para mi todo es un mundo mágico. Yo soy el que mira asombrado todos estos adelantos con ojos de niño, a lo mejor porque no perdí la capacidad asombro. Hice un repaso de toda mi vida y me sentí feliz de vivir en esta época. Le doy gracias a Dios de haberme permitido asistir a todos estos cambios, y como diría Garcia Marquez de “Vivir para contarla” porque me regaló la dicha de conocer la casa del mañana. De la tele en blanco y negro con cinco canales, a ver imágenes de marte o de un satélite en directo. De cuando escribía a máquina, y de mi primera PC.  Fue cuando se me ocurrió escribir esta reseña de cosas que marcaron mi existencia, primero iban a ser dos palabras y miren en que terminó.

PD: Cuando era niño, soñaba con tener un millón de libros, de hecho compré muchos a lo largo de mi vida ( y no compró más porque me van a echar de mi casa)  Ahora existen sitios de internet donde puedes bajar libros gratis en formato EPUB. Pero nunca me pude acostumbrar a leer mucho porque me produce un sueño mortal. Y no cambio por nada del mundo el tener en la mano el libro físico, sentir su peso, y sobretodo abrirlo para oler sus páginas.

(*) Tramo de El Aleph de Jorge Luis Borges

” El diámetro del Aleph sería de dos o tres
centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.
Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo
claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi
el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en
el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi
interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos
los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler
las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en
Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi
convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en
Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo,
vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde
antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera
versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de
cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen
cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y
el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color
de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de
Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi
caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la
delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando
tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las
sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres,
émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la
tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo
temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a
Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz
de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi
oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el
Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el
Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo
y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo
nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el
inconcebible universo…”

El viaje continúa, pero yo me bajo en esta estación.

LE DOY GRACIAS A DIOS Y GRACIAS A UDS POR LEERME

FIN

La casa del mañana. I: Prehistoria

La casa del mañana II: Edad antigua

La casa del mañana III: Medioevo

La casa del mañana IV: Tiempos modernos