El lado B del cuento de hadas

“Hubo un tiempo que fui hermoso y fui libre de verdad,

guardaba todos mis sueños en castillos de cristal…”

Canción para mi muerte; Sui Generis

Pocas fotos quedaron de mi niñez, en esa época tan lejana en el tiempo no era común tomarse fotos, había que mandarlas a revelar, eso tenía un costo, y sospecho que ese tema fue significativo , siguiendo los altibajos económicos de la historia del país en general, y de mi agraciada familia en particular.

Si toman en cuenta que desde que nací, con mi familia nos mudamos dos veces, muchas cosas se perdieron en los traslados y otras muchas se desecharon por falta de espacio. A pesar de eso conservaba como un tesoro una foto de mis cinco años (deduzco esa edad porque estoy vestido de jardín de infantes).

Sería un tema para psicólogos el porqué de mi cariño por esa foto en particular, pero puedo decir en mi defensa que es muy representativa de mi infancia. De cuando se era feliz con poco, y todo estaba bien. Papá héroe de las cosas raras, la mejor mamá del mundo y mi hermano mayor que fumaba y me protegía de todos los peligros. Con el paso del tiempo una tía que vivió con nosotros me fue contando el lado B del cuento de hadas de mi infancia. Un lado B protagonizado por héroes de carnes y hueso, salpicado de discusiones, desaveniencias, crisis financieras , anécdotas graciosas y tristeza de ángeles en el cielo que aún me protegen.

Algunos de esos momentos tuvieron la pretensión de quedar inmortalizados en retratos en blanco y negro como las de mi primera comunión en Santiago Apóstol; el moño blanco en el brazo y una luz celestial que inundaba de solemnidad la imagen de “San Alejandro” frente al altar. Esas y tantas otras fotos sucumbieron al impiadoso paso de los años , de las mudanzas y terminaron naufragando en el río de Heráclito.

Y esa foto tan querida, un día también desapareció. Parece ser que la tiraron junto a una mochila donde la guardaba tan celosamente. Igual la sigo busco con la falsa esperanza de encontrarla. Una mezcla de rabia y melancolía me envuelve cada vez que pienso en la dichosa foto. Como si hubiesen quedado escondidas en esa imagen las piezas perdidas de un rompecabezas que intento rearmar cada vez que intento saber quien soy.

Algunas cosas que conservo de ese niño de la foto: el miedo a la oscuridad y a los roedores que correteaban despreocupados por el cielo raso de la casa. A pesar de la casa fea y de las dificultades que no veía yo me encerraba en mi burbuja de cristal a dibujar y así pasaba horas y horas.

Recuerdo una tarde que llovía torrencialmente, especial para dibujar y alejarse de la galaxia. Suena el teléfono y una vecina me avisa que se estaba inundando la calle y si no me avisa la vecina me lleva la crecida. (Vivíamos sobre el Arroyo Vega y con la sudestada el barrio se inundaba, todo una belleza si sumamos a mis amigos roedores. Por eso nos mudamos digamos todo.

Pero en el fondo sigo siendo ese niño curioso que quiere saber todo, que pregunta cosas obvias y mete la pata, que se fascina con el mundo de la tecnología y le parece un milagro que los teléfonos no tengan cable y saquen fotos. Todavía soy el que sale a la vereda cuando escucho a un avión en vuelo (pero les juro que ya nos los saludo porque me da un poco de pudor) Tampoco maduré mucho que digamos.

Hace unos años me puse a dibujar una serie de las pocas “fotos viejas” que quedaban en casa; y entre ellas mi foto favorita. Todo un presagio teniendo en cuenta como desapareció. Si bien los dibujos se arruinaron por la humedad, por lo menos conservo algunas imágenes de aquella infancia feliz. Porque a pesar de las mudanzas y el tiempo que pasó, siempre sigo soñando con la esquina de casa, con ese barrio que podía ser “chic” o sórdido con pocas cuadras de diferencia; donde los domingos se podía escuchar desde la cancha de River, a la hinchada gritando los goles del “Puma” Morete. Y muy a pesar del lado B de mi infancia, sigo soñando con la vereda donde aprendí a andar en bicicleta y con el gomero que plantó papá.

Para terminar, les comparto los dibujos (un poco arruinados por la humedad) y agradecerles a los que llegaron leyendo hasta este reglón.

El aire limpio

Siento el aire limpio llenando mis pulmones,

cierro los ojos, exhalo con la tenue esperanza

que al volver a abrirlos el aire limpio me conduzca

a otro planeta, a otra dimensión.

La realidad del hoy me persigue

en un bucle doloroso que 

que repite las mismas escenas 

con distintos personajes.

A veces logro escaparme en un sueño, 

para lograr una paz efímera. 

Durante la vigilia 

procuro rescatar una sonrisa 

o la adrenalina de un viaje,

de mi breve lista 

de recuerdos gratos.

pero al aire limpio del hoy

le quedan sonrisas ausentes,

viajes imposibles y sueños truncos.

Junto con los pulmones se vació el alma.

Y sin embargo todo esta en orden.

Sin penas ni glorias, ni enojo ni alegría.

el tiempo se volvió plano

y duele menos. 

Anestesia de sinsentidos.

 La vida se fue en esa exhalación

en la que siento que pasaron siglos,

Una vida que no tuvo  incidencia alguna

en el divino plan general de la creación. 

 Vuelvo a respirar hondo, 

esta vez con los ojos abiertos,

sabiendo que estoy acá hoy y ahora,

Navegando un tiempo incoloro.

Tratando de encontrar algún sabor

 en ese aire limpio que me mantiene vivo.

Reflexiones que surgen cuando uno está triste

(Réquiem para dos amigos)

Tres amigos siempre fuimos en aquella juventud, era el trío más mentado que pudo haber caminado por esas calles del sur.

Tango

One Drive tiene la cruel costumbre de recordarme un viaje que realice hace seis años. Fotos de palmeras y una playa que no resultó todo lo paradisíaco que prometía.

Para esa época poco sabía de la vida de Jorgito y Mingo, mis compañeros de secundaria. Jorge mi compañero de banco y el gordo Mingo atrás en el último asiento, en el ángulo del aula . Porque se sabe que en el último banco y contra la pared, es más fácil copiarse en la pruebas escritas, o jugar al truco si ser descubiertos.

Hasta que me mudé a Trenque Lauquen, siempre salíamos los tres, a dar vueltas sin rumbo desde Garín hasta Dique Lujan, tramando doscientos planes “casuales” para hacerle gancho a Mingo con su amor imposible. Algunos sábados salíamos a recorrer la noche porteña, para pelear el resto de la semana y echarnos culpas recíprocas por la película pedorra que habíamos elegido.

Harto de esperar a que su Penélope volviera recíprocos sus sentimientos amorosos, el gordo se puso de novio y casi que le perdimos el rastro. Como era vecino de Jorgito, supimos que se casó.

Jorge iba casi todos los fines de semana a casa, o yo iba a la de él, en nuestro caso tampoco encontrábamos Dulcineas del Toboso que correspondieran a nuestros requiebros amorosos.

Aunque como dije antes me mudé a 500 km al oeste, nos seguimos viendo en cada oportunidad que viajaba a Buenos Aires. Pero esos viajes cada vez se hicieron más espaciados y como había pasado mucho tiempo nos empezamos a comunicar por redes sociales.

Como no lo saben, Jorge era muy fanático de Boca y yo soy simpatizante del club de la contra River Plate. Y como en materia política éramos totalmente contrarios, siempre emitíamos nuestras opiniones de una manera respetuosa y jamás tuvimos una discusión, ni por el fútbol ni por la política y casi siempre terminábamos hablando de mujeres.

Poco tiempo después a una de las “chicas” se le ocurrió hacer un grupo de whatsapp con los compañeros de secundaria. Debo reconocer que fue una gran idea porque me mudé hace muchos años y era una buena manera de saber sobre la vida de ellos.

Aunque bastaron un par de comentarios políticos, o chistes subidos de tono para que el grupo quede reducido a unos pocos integrantes. Así mismo nos reunimos un par de veces en algunos de mis viajes a Buenos Aires.

Jorge fue uno de los primeros heridos de guerra en la batalla del whatsapp y lo único que quedaron fueron los saludos de cumpleaños. Luego que mi padre tuviese la terrible idea de fallecer un primero de enero, también se cortaron los saludos navideños y de fin de año.

De Mingo todo lo que sabíamos es que estaba complicado de salud y luego perdió el trabajo. Hasta el 31 de diciembre de 2020 recibo un whatsapp de Jorgito “La peor noticia” un posteo de Facebook de un familiar de Mingo anunciando que había fallecido.

Como una burla del destino habían muerto casi el mismo día los dos Mingo (mi papá también se llamaba Domingo)

Por supuesto cruzamos mensajes con Jorgito, me contó que a pesar de las restricciones por el COVID pudo ir al (breve) velatorio y saludar a las hermanas.

Hace unos días en el reducido grupo de whatsapp dejan un mensaje de audio, Jorge positivo de COVID internado. En principio no parecía nada, pero se complicó con un ACV y el 20 de abril nos dejó.

Teniendo en cuenta que entre que se fue el gordo y Jorgito pasaron 110 días, no sería raro que dentro de 110 días me vengan a buscar. Volver a caminar por el Buenos Aires de los años ochenta, de las pizzería y de los teatros de revistas. Eso si, esta vuelta, si vamos al cine, la pelicula la elijo yo.

PD: Esto lo escribí al otro día que me enteré de lo Jorge. A los tropezones y llorando mucho. No pude volver a escribir hasta hoy. Por esas cosas del destino o quien sabe que, del grupo de whatsapp me mandaron fotos de la reunión en la que estuve. Casi un mes después me decido a publicarlo

Con lágrimas en los ojos les envío mi humilde homenaje a mis dos amigos….en algún lugar del cielo

Jorgito
Con Jorgito (tratando de destapar la cerveza)
Con Mingo (la última vez que lo vi)

Breve tratado sobre libros, los sueños y el olvido

 Un día cualquiera, revolviendo cosas de una valija, encuentro un libro de Clarice Lispector que nunca terminé de leer. En realidad me gusta como escribe pero nunca me enganché con la historia.

Entre las hojas del libro, a forma de señalador, había algunos papeles de hace algunos años, facturas de un hotel y algunos tickets de gastos correspondientes a otro viaje. En la factura agradecían mi presencia y todas esas formalidades.

Esos recuerdos me dan una íntima alegría y algo de congoja por no poder viajar en la actualidad.

Esa noche dormí bien; en el último sueño que recuerdo, un barco antiguo zarpaba rumbo a mar abierto para atravesar el Caribe.  Los pasajeros eran muy elegantes y usaban sombreros a la moda, parecía una escena de una película de los años 50. Mientras nos alejabamos de tierra firme, por las ventanillas se podían adivinar las formas de las grúas y de los barcos atracados en el puerto que iban quedando atrás.

Me desperté.

Durante el día mantuve esa imagen en mi cabeza, porque si hay algo que hago bien es soñar. Sin embargo me resultaba conocida la imagen o la tendría que haber sacado de algún lado. De acuerdo a los cánones de los sueños, toda imagen onírica corresponde a algo que te llamó la atención en el pasado y queda registrada en algún lugar remoto del inconsciente. 

De pronto recordé un libro que se ajustaba a la imagen, pero no recordaba ni el autor ni el título. Cómo Google se apiada de la memoria de la gente mayor comencé una búsqueda a tientas. Lo único que tenía…mas o menos claro era la nacionalidad del autor y afinando la memoria un poco más, el nombre del libro podía ser Panamá.

Así busqué infructuosamente entre la bibliografía de Leopoldo Lugones, del cual, a medida que avanzaba la investigación me resultaba menos ser el autor buscado.

Mejor buscar el libro, un antiguo volumen de Editorial Losada, de las primeras colecciones de libros  que a pesar de dos mudanzas sospechaba que podía seguir ocupando su lugar entre los vastos anaqueles de la infinita biblioteca (perdón pero con la palabra biblioteca me agarra el ataque Borgeano)

Si uds creen que lo encontré…no fue así. En un rapto de algo parecido a la lucidez, se me ocurrió que podría ser Ricardo Güiraldes. A falta del libro físico volví a Googlear y he ahí que encontré el dichoso libro misterioso:  Xaimaca 

Pocas reseñas encontré de ese libro, siempre que se habla de Güiraldes se destaca su libro “la Guerra Gaucha” y a “Xaimaca”  lo toman como un libro menor, que lo escribió un día que le dolía la panza y estaba probando la birome.

Hoy recien pude encontrar un pasaje del libro:

” -Lástima que su recorrido sea tan breve. Conocerá cosas interesantes en el Perú, no dudo, pero… Lo que llamo viaje es un andar al través de climas. Necesito por lo menos un retazo de trópico. Usted debería seguir con nosotros hasta Jamaica. Entonces estaría seguro de haber puesto en usted el vértigo que se goza rayando mundo en derroteros nuevos. ¿Lee usted a Kipling? ¿Recuerda aquel pasaje en que Dick al lado de su novia, en una playa cegada por la noche, oye pasar un barco y lo reconoce?

-No sé -prosigue- si no es necesario tener un poco el alma de Dick para percibir la emoción de esas páginas. Cuando quedo en un puerto viendo partir la masa pesada de un vapor, los primeros paletazos de la hélice hacen indecisas mis pulsaciones, como si fuera a dormirme en un jadeo rítmico, con amplio goce de marcha al desconocido.

Recuerdo haber ido a las estaciones a dejarme incitar por el paralelismo de los rieles.

Para muchos el viaje es fuga, para mí es llamado.”

Link de la página: 

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/xaimaca–0/html/ff2b3e9a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_13_

Nota al pie: Hasta hace pocas horas, estaba convencido que el título del libro era Jamaica y que por alguna razón estaba escrito diferente.

POESÍA JAPONESA(詩歌)—HAIKU (俳句)

POESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA.

Bueno amigos míos, como ya os he explicado anteriormente, unhaiku (俳句)es un poema corto(Waka)japonés, la métrica es de 5-7-5-. (Para la métrica tenéis que tener en cuenta la sinalefa y la tilde, si la palabra es aguda añade una sílaba, si es esdrújula resta). Habla de la naturaleza, del cambio de estación, de cosas cotidianas, de la emoción al captar el instante, no admite subjetivismos, ni lirismos, los poemas japoneses no llevan rima jamás. Tienekigo (季語), significa : estación del año, ya sea de manera directa ( invierno, primavera…) o indirecta ( nevada, cerezos…) y kireji o corte de pensamiento, es decir, la tercera frase debe cortar a las dos segundas, hablando de otro tema. A veces para acompañar al haiku se pone una imagen esta se llamahaiga(ハイは ). Espero que os sirva la explicación os animéis y hagáis muchos.

A veces…

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Un sueño.

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

—Pedro Calderón de la Barca

Hace unos días tuve este sueño, que como todo sueño es confuso, aunque este sea muy simple y tiene sentido mientras duermo. Una vez despierto, trato de buscarle una explicación (que me reservo para mi). Bastante seguido o casi siempre tengo sueños de viajes. En realidad sueño que me preparo para viajar y siempre voy retrasado o sufro un inconveniente y nunca llego. Algunos sueños son muy nítidos como este, me dejan la cabeza llena de imágenes que a veces me gustaría dibujar, o hacer un cortometraje si fuese cineasta. Pero como hacía mucho que no escribía decidí contarlo aquí.

Sé que es de noche y viajamos en auto rumbo a Capital. Mientras atravesamos el puente sobre el Río de la Plata, quien maneja me pregunta si llego a tiempo. En ese momento aprieta un botón que acelera el vehículo y ahora viajamos a gran velocidad por la autopista. En el cielo oscuro de la noche, las luces de un edificio que no logro reconocer me indican que no falta tanto para llegar a destino si seguimos a esa velocidad.

Si bien íbamos en dirección a la terminal de ómnibus, el sueño ahora me ubica en el interior del Aeropuerto. Las cintas transportadoras de equipaje están detenidas y no se ven valijas. La amplitud del espacio y le da un aspecto desierto. Sospecho que a esa hora de la noche haya muy pocas personas y entre esas pocas personas, a unos metros y de espaldas a mi; la veo.

Ella no me vio o me ignora, está parada sobre una pierna como si hiciera un paso de baile, como si fuese a volar o jugar a la rayuela. Esa pose le de un aspecto de niña, y es como si descubriese algo de ella que no conocía.

Vivo un momento de zozobra, posiblemente viajemos juntos, pero para eso preciso tener mi pasaporte encima. Busco con preocupación, siento la libreta del pasaporte en el bolsillo de la camisa, compruebo con la mano que está allí y me vuelve el alma al cuerpo.

Puedo sentir que todo esta en orden.

Siete de octubre

Veo con sorpresa y hasta un poco divertido que cada día se conmemore el día de la enfermera, el tomate perita o sea el aniversario de un hecho trascendental o totalmente banal.

Facebook se encarga de recordarnos todos los cumpleaños de amigos, familiares y gente conocida. Pero algunos aniversarios dolorosos van quedando guardados en algún lugar del alma.

“Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón”

Aquellas pequeñas cosas: Joan Manuel Serrat

Un ser querido que partió siempre se lo recuerda, especialmente en su -no cumpleaños y para el aniversario de su muerte.

Pero a veces el destino juega a los dados o es todo un plan para ver como nos arreglamos. El siete de octubre de 2012 un cáncer de pulmón se llevó a Sandra mi prima en los registros parroquiales, pero para mi sigue siendo mi hermana mayor. La que nos cuidó a mi hermano y a mi cuando mis padres y mi tia viajaron para ir a un velorio, y cuando volvieron había preparado arroz para todo un regimiento. La que con solo mirarnos nos tentábamos de la risa, lo que hacía enojar mucho a mi tia, la que viajó 500 kilómetros un primero de enero para acompañarnos cuando papá falleció.

Y un siete de octubre de 2014 nació el hijo mayor de mi sobrina, para llenarnos de alegría y de luz.

Y por supuesto, ahora el siete de octubre se convirtió en el cumple de Tizi, y le compramos regalos, o nos comunicamos por videollamada para tocarle el feliz cumpleaños en el teclado (seis meses ensayando).

Pero en medio de los preparativos siempre está ese vacío merodeando, ese….no se que, no es tristeza, tal vez nostalgia. Pienso que Sandra esté feliz con esta extraña coincidencia de fechas, y que el siete de octubre sea un día para festejar. Que nos hubiésemos divertido mucho con los preparativos del feliz cumpleaños, y cantar mal y a los gritos (como acostumbrábamos) mientras decía su frase predilecta:

Faaaa, loco. una pinturita.

Para Sandra (en algún del cielo) ¿En que otro lugar podría estar?

Ejerecicios de escritura creativa / Invasión alienígena.

La tranquila tarde de campo, el canto de los pájaros se sube a la leve brisa que corre entre las lavandas, perfumando los primeros minutos del atardecer.
De cara al cielo ya no hay recuerdos que duelan, me dejo llevar por las nubes, me subo a ellas y no pienso en nada, trato de aquietar la mente, que se quede en blanco como esa nube y dejo volar mis pensamientos.
Que habrá más allá del cielo azul, mucho más allá de la luna y las estrellas.
Otras estrellas como soles que dan calor a otros planetas como el nuestro, y quizá en este mismo instante alguien, en un planeta como el nuestro, tirado sobre la hierba mirando a su cielo (o sea hacia acá) se hace las mismas preguntas que yo.
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Con música de violines trato de ignorar la noche de frío que se va colando por los pies. Frente al teclado intento hilvanar cuatro palabras, algo que tenga sentido. El blanco de la pantalla es el mar donde naufragan mis vagas ideas. El blanco de la pantalla, el blanco de la escarcha que va a cubrir la hierba. la mente en blanco
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Me entero por Twitter de la inminente  llegada de Extraterrestres, y su plan para invadir el planeta.
El hilo corresponde a @Scientificon que siempre cuenta con información precisa y confiable.
En ese hilo detalla de forma pormenorizada los pasos a seguir por los alienígenas a saber:
Descender (porque sino ni modo)
Tomarse unas selfies, y publicarlas en sus redes sociales porque cholulos hay en todo el universo.
Lanzar todo tipo de rayos infrarrojos, ultravioletas, y demás colores contra la ciudad de Nueva York, que por suerte está lejos, y por lo visto es el único lugar del planeta que conocen.
Una vez bombardeada la ciudad, intentar llegar a un acuerdo caballeresco y razonable con las autoridades neoyorquinas para que accedan a dejarles la ciudad, o lo poco que quedó de ella.
Habiendo establecido su cuartel general en Central Park proceden a la segunda fase. La misma consiste en analizar las habilidades humanas y buscar dos seres de la raza invadida que posean alguna  particularidad que los distinga de sus pares, para ser secuestrados y estudiados científicamente.  
Luego de minuciosos estudios  los invasores proceden a capturar a Messi y a Nicole Kidman.
Fase tres: Se dividen en dos grupos para seguir sacándose selfies, dos con Messi y 1565 con Nicole, por supuesto.
Fase cuatro: Como ya hace un par de semanas que están instalados, y los alienígenas son fanáticos de los noticieros, comienzan a entender que se equivocaron feo con el planeta invadido.
Fase cinco: inflitrados entre la población, van de compras por la quinta avenida. En las tiendas de Apple contemplan con nostalgia, elementos de tecnología similares a los que usaron sus abuelos 30 ciclos atrás (1000 años terrestres) Se compran todo tipo de recuerdos.
Fase seis: A cambio de unas camisetas del Barça, devuelven a Messi sano y salvo. Piden disculpas a las autoridades neoyorquinas y se vuelven a su planeta….con Nicole Kidman.

Noche de luna llena


Imagen

Su resplandor, 

quebró la noche

con serenidad de blanca luz 

venció al azul, y a las estrellas.

Miré la luna y te descubrí 

mirándola,

desde tu lado del mundo.

Y fui celoso 

porque la luna 

podía vernos a los dos

a cada lado del mundo.

Fui celoso porque

solo la luna te veía,

y descubrí que la estabas mirando.


Seguir tus pasos

Encontré el post anoche, como de casualidad. Cuando terminé de leerlo me di cuenta que estaba llorando. Y me fui a la cama con esa sensación extraña de vacío, del vacío que nos produce la pérdida de un ser querido. Y a pesar de lo terrible, me resultó bello la manera de contarlo, desde el dolor, desde lo más profundo del corazón.

ABRIL ROMERO

A la larga entendí a qué te referías cuando dijiste que te seguiría viendo pero de otras formas. Desde hace años te veo en los colibríes que vuelan en la ventana de la casa en las mañanas soleadas

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