La impresionante biblioteca Tianjin Binhai

La impresionante biblioteca Tianjin Binhai

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Esta no es una biblioteca cualquiera. Es un espectacular centro cultural de 33.700 metros cuadrados en el que podrías pensar que estás entrando en otra dimensión.

Su diseño futurista ya es una realidad.

Se trata de la Biblioteca Tianjin Binhai, en la ciudad china de Tianjin.

En el medio, una enorme esfera, que alberga un auditorio, dispone la forma al conjunto.

Alrededor de ella, las estanterías forman una especie de cascada con 1,2 millones de libros desde el suelo hasta el techo.

Vista del centro de la biblioteca.
Derechos de autor de la imagen OSSIP VAN DUIVENBODE
Image captionLas estanterías se alinean en forma esférica.
Vista de la biblioteca, con la esfera al centro.
Derechos de autor de la imagen OSSIP VAN DUIVENBODE
Una gran esfera al centro de la biblioteca da forma a todo el espacio.

Las estanterías en forma ondulada actúan como un todo, desde escaleras hasta asientos.

“Los ángulos y las curvas están destinados a estimular diferentes usos del espacio, como…

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Sistemas de alerta…

 

“Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único…..”

Imagine John Lennon

CIERRO LOS OJOS:

Desde lo alto de la isla, siluetas de cúpulas azules se recortan en cielo más azul de la tarde noche, comienzan a encender su luz las casas que de día reflejan el sol con sus blancas paredes. Un laberinto de escaleras típicas descienden en busca del mar que va perdiéndose en la penumbra.

Un balcón al aire libre, una mesa servida y del otro lado de la mesa Nicole Kidman y nuestro ritual de los viernes; cena romántica en la isla Santorini. La luz de las velas acentúan los reflejos rojizos del cabello que cae sobre su hombro, bebe algo y se sonríe.

La brisa fresca del mar me trae una combinación del aroma de su pelo y de su piel blanca como las casas del poblado y..

Nicole, me dice que estoy muy elegante, me cuenta su día , y aunque me habla en su inglés “australianizado” yo le entiendo perfectamente…

ABRO LOS OJOS:

Que alguien me hable en inglés y yo le entienda, es como demasiado derroche de la imaginación. Se ve que esa parte no pasó el control de validación de delirios y el sistema interno de alertas me hizo abrir los ojos. Entonces…

CIERRO LOS OJOS:

Ahora es noche cerrada, las velas se apagaron llevando sus reflejos rojizos, no está Nicole, ni la mesa romántica, ni el mozo……todo oscuridad. Sólo la brisa fresca que me tira el ventilador de techo….

Pero tal vez en un mundo paralelo, yo sea un actor famoso y Nicole Kidman mi admiradora fiel que me sigue por todo el mundo……

ALERTA, ALERTA…

ABRO LOS OJOS…

 

 

 

 

 

De regreso.

De regreso.

Un haz de luz me guía por los renglones del texto mientras atravesamos el vacío de la noche a gran velocidad. Mi portugués no es muy bueno pero el libro se deja entender sin mayores dificultades y perdí la noción del viaje que va por su tercer hora. Lentamente la oscuridad de la ventanilla se va cubriendo de pequeñas luces que me distraen.

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Abandono el libro por una sucesión de diapositivas mentales, un álbum de imágenes al azar de los lugares que recorrí ocupan todos mis pensamientos.  Y con cada postal me acompaña la impresión de caminar descalzo por la playa, las caricias del mar mojándome los pies. Esa sensación me sube por las piernas y me llega a los hombros. Y en ese estado de plenitud me entrego a contemplar las luces, esas luces que ahora dibujan el tapiz de cuadros perfectos que forma el alumbrado de la calle miles de metros más abajo. Las turbinas apenas se escuchan tengo la sensación de flotar.

 

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Como cuando apago el despertador, me quedo remoloneando y disfrutando de los últimos momentos del viaje. En pocos minutos luego del aterrizaje, vendrán los trámites de migraciones y el taxi que va a recorrer el largo acceso que une la ciudad con el aeropuerto.

Y de vuelta a casa y de vuelta al trabajo, y porque no a proyectar un próximo viaje.

 

 

Teorías bancarias.

Hoy mientras acompañaba a mi madre a cobrar su jubilación, estuve intentando develar el siguiente problema matemático:
Sucede que antes en el banco se sacaba número o simplemente se hacia la fila, es decir que uno mirando el largo de la fila podía saber cuantas personas había por delante, y podías optar por esperar y ponerte en la cola o venir otro día. Pero el banco implemento un sistema donde hay que sacar un ticket con una clave que consta de tres letras y tres números por ejemplo: HVG003.
Esas letras no obedecen a ninguna lógica, salvo que el banco conozca el secreto, en cambio los números van del 000 y no he visto números mayores de 012, a menos que me quedara un día entero en el banco para ver hasta cuanto llega el último. Esas letras y números salen en un pantalla y es cuando te toca el turno. Hasta ahí no parece nada del otro mundo.
Dicha clave alfanumérica sirve para realizar el trámite por mostrador y con la misma clave pasar a las cajas para cobrar. Aquí empieza la cuestión.
En el sector para ir a las cajas el banco dispuso de dos hileras de asientos por diez filas de largo.
Cuando llegamos al sector cajas mi madre miraba preocupada la pantalla por saber cuando le tocaba el turno, fue allí que me puse a buscarle la lógica al asunto. Entonces….
Traté de encontrar una relación entre la ubicación de las personas sentadas con la clave que tenían y el turno que les tocaba. Haciendo gala de mi racionalismo cartesiano supuse que si las personas se sentaran en orden de adelante hacia atrás tendrían que estar sentados los veinte primeros turnos y por lo tanto pasarían primero por caja los dos que están sentados en la primera fila.
Esas sillas vacías la ocuparían los que llegaron últimos y están parados, luego pasarían a las cajas los de la segunda fila, esas sillas serían ocupadas y así sucesivamente.
El razonamiento es impecable; pero para que esto ocurra, la personas tendrían que sentarse en estricto orden y no a la buena de Dios, pararse de vuelta para saludar al que recién entró, acariciar al perro que no se como se metió al banco, mientras dos señoras que comentan el último capitulo de “El Sultán” no dejan pasar a los que se quieren sentar y todo eso.
Asi que tuvimos que esperar sentaditos en el único lugar que estaba libre y esperar media hora a que el azar se apiade de nuestras almas. Mientras tanto intentaba aplicar mi teoría  y le explicaba a mi madre que la próxima en pasar a la caja sería la señora vestida de verde que estaba sentada en la primer fila.

Conclusiones:

  1. Si bien los números eran correlativos,  y las letras como ya dije no seguían ningún patrón o criterio, la señora de verde todavía debe estar esperando su turno.
  2. Mi madre, después de muchos años pudo corroborar lo que una fría mañana de otoño le dijo mi maestra de tercer grado, que la matemáticas no eran mi fuerte. Para ese entonces mi madre ya descreía de mis habilidades pictóricas para no hablar de las literarias, pero ese tema escapa a la materia de este análisis.
  3. De todas maneras No es que mi teoría sea errada, mis cálculos son correctos lo que sucede que somos latinos y nos sentamos como nos da la real gana y no siguiendo estrictos criterios matemáticos. Por lo tanto mi teoría no es aplicable en esta parte del planeta.
  4. Tal vez en ALEMANIA o en JAPÓN que son sociedades con otra idiosincrasia y más ordenadas se cumpla este axioma, o la gente no vaya más al banco porque hacen todas sus operaciones por internet.
  5. No les digo que con este análisis esperaba ganarme el PREMIO NOBEL DE MATEMÁTICA, pero al menos un puestito de ordenanza en el banco. Será el mes que viene cuando vayamos de nuevo con mi madre al banco.

Inspiración cero

Aquí estoy de nuevo ante la hoja…perdón la pantalla en blanco.

Siempre es un dilema encontrarse ante esta situación, podría escribir un bonito poema, pero para ser sincero no soy poeta y precisaría de una musa inspiradora, un poema dedicado al amor, a la patria, o al amor a la patria, o  en…algo que precisamente no se me ocurre, y aún así escribiendo poemas soy bastante malo.

Entonces mejor una anécdota graciosa, si una muy graciosa. Pero la verdad ahora no me acuerdo de ninguna anécdota decente y es que tampoco tengo muchas para contar ni alegres ni tristes ni…

Voy a inventar una historia con pocos personajes, y a través de la psicología de los mismos crear una trama que atrape al lector y los llene de asombro. Ah si, y un final con un mensaje muy profundo que inspire a la reflexión.  Una podría ser la historia de un hombre que de tanto leer libros de caballería un día enloquece y sale a “desfacer entuertos” acompañado de un escudero gordo. Si, si, esa es una idea bastante original. O la historia de un príncipe de Dinamarca, a quien el fantasma de su padre le pide que vengue su muerte. Debe ser muy difícil intentar algo así, y hay que pensar mucho y quien sabe cuanto tiempo me llevaría.

Tenía unas ganas locas de escribir pero me parece que no es lo mio. Como la hora del futbol ya se pasó, me voy a fijar si en el cable si dan alguna peli como la gente.

Buenas noches, sigan con lo que estaban haciendo…

Tilín

La tarde se va apagando y Tilín se estira para llegar al picaporte, sale al patio y mira al cielo, gira veloz tratando siempre de mantener la estabilidad y se dirige con seguridad hacia su objetivo, la maceta con tréboles.

Cuando se sienta muy cerca de la maceta quedan casi de la misma altura, algo mágico lo llevó hasta ahí, tal vez el trébol lo hubiese llamado. Un diálogo secreto se establece entre los dos. Tilín le balbucea algo, le habla, le cuenta una historia. El trébol pareciera escucharlo con atención. Moviendo su manito como en un baile flamenco, marca el compás del críptico mensaje a media lengua.

Pero la conversación termina abruptamente. Se levanta y a la mayor velocidad que le dan sus piecitos entra en la casa, pero antes mira preocupado para arriba, nada. Juega con sus autitos y sale nuevamente, y ahora si, la figura de la luna se recorta en las últimas luces de la tarde que iluminan la sonrisa de Tilín. Empieza a estirarse todo lo que puede y con la punta del dedo toca la luna, está feliz. Corre al lado de los tréboles y abriendo la mano le regala un poco de luz que le robo a la luna.

Está oscureciendo y su madre vigila paciente el final de la rutina. Lo levanta y se abrazan. Recibe una sonrisa y la hojita suelta que le regaló el trebol. Tilín ríe con esa risa contagiosa de los niños.